La fiesta se instaló desde temprano en las esquinas del Luna Park.
La banda hizo las inferiores autogestionando su propio camino. Y eso se noto el viernes. Todas las banderas y todos los grupos de chicos, que luego durante el show sonaron en coros como una multitud de “buonanottes”, se llegaron hasta el Luna mostrando su pertenencia al mundo pastillero. Y la banda no le fue infiel a esa historia en su noche tan especial. Como aquellos púgiles que llegaban al palacio de los deportes de Tito Lecture, la banda llego acompañada de sus pergaminos y durante el show exhibieron uno por uno los motivos que los llevaron al show más relevante de su carrera.
Y lo que sucedió a partir de las 21 hs y monedas no los defraudo. Con una pantalla gigante adelante del escenario, el show comenzó con la presentación en calidad de adelanto exclusivo del video Escaleras, uno de los temas más queridos de la familia pastillera. Luego, con la irrupción de Piti Fernández en voz, Juan Comas en batería, Santiago Bogisich en bajo, Joel Barbeito en saxo y coros, Fernando Vecchio en guitarra, Diego Bozzalla en guitarra y coros y Alejandro Mondelos en teclado y coros, el estadio se transformo en una caldera donde emoción iba parejo de la memoria para cantar cada estrofa de cada una de los 36 (treinta y seis) temas que llenaron la noche.
En cuanto a la estructura musical, el grupo desarrolla una puesta elaborada pero simple, dejando el espacio preciso para poner de relieve la poesía urbana de Piti.
La banda recorrió sus dos discos (Por Colectora - 2005 - y Las Pastillas del Abuelo - 2006 -) más algunos temas de las primerísimas épocas de la banda como "Mi mamá y mortadela" y "El country de la soledad". Treinta seis temas a lo largo de la velada se encargaron de hacer vibrar a las mas de 8000 personas que se hicieron presentes para acompañar a Las Pastillas.
También arriba del escenario la banda estuvo acompañada. Como invitados especiales a esta noche tan especial, subieron en diferentes momentos del show
Maikel (Kapanga), Micky Rodríguez (Los Piojos), Manu Quieto (Mancha de Rolando), La Perra que los Pario, Ale Kurz (El Bordo) Tino Moroder (El Atolón de Funafuti), Salvador (La Covacha), Pablito (Maldita Suerte), Locos de Nacimiento, La Furia de Petruza.
El ascenso y el camino del grupo se sucede en un momento preciso, donde la escena rock esta, por decirlo de alguna manera, extraña.
El camino que recorren las bandas, sin contrato de esclavo con las grandes productoras, es el de hacer milagros función tras función para mantenerse en escena. Ganarse su lugar para producir sus propios discos y mantener su identidad en las programaciones radiales esta en jaque hace tiempo. No hay todavía un espacio ordenado para que los grupos puedan ordenar su trabajo musical como un trabajo pleno a un futuro cercano.
Los festivales súper esponsoreados, recluta a los peces gordos que se vuelven más obesos gracias al momento de “superávit” mediático que goza y sufre el rock por el boom de publicidades, ring tones y demás yerbas.
En medio de esta realidad, el ascenso y presentación de Las Pastillas del Abuelo es una de las mejores noticias que se pueden recibir. Llegados desde el rincón de cualquier bar o sala de ensayo, donde se cocinan historias de amores, recuerdos, encuentros, desengaños y se cultivan valores humanos que nutren el sentido de una buena canción. La banda conjuga canciones largas, como en los viejos y queridos años donde escuchar un grupo era algo mas que encontrar un ring tone para el celular. Ahora es momento de esperar la nueva producción, donde la banda seguramente se encontrara con la prueba de fuego que significa hacer el tercer disco. Para cualquier banda, en la historia del rock hay infinidad de casos, es el paso previo a la maduración musical. El rock necesita nuevas bandas, siempre. Será una buena oportunidad para conocer a la banda en su mejor momento.